Reducir el riesgo de contaminación con salmonella
en el ser humano y de éste a las aves



La salmonelosis es una enfermedad infecciosa del hombre y los animales causada por microorganismos del género Salmonella. Aunque fundamentalmente son bacterias intestinales, las especies de Salmonella están ampliamente distribuidas en el ambiente y se encuentran con frecuencia en vertidos de granjas, aguas residuales humanas y cualquier material con contaminación fecal.



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En el hombre, el género Salmonella es el agente etiológico de infecciones intestinales y sistémicas, por lo general, como contaminantes secundarios de los alimentos de origen ambiental o como consecuencia de septicemias en animales de consumo. La salmonelosis humana es la enfermedad zoonótica más frecuente e importante causada por los diferentes serotipos de este microorganismo. (Alvares, 2005)

Muchos animales, en especial los cerdos, terneros y algunos tipos de aves criadas en confinamiento, pueden estar infectados sin manifestar la enfermedad clínica. Tales animales pueden ser importantes en la difusión de la enfermedad entre explotaciones y como fuentes de contaminación alimentaria y de infección humana. (OIE, 2004).

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Desde el punto de vista epidemiológico la gastroenteritis puede generar pequeños brotes en la población en general, con un porcentaje entre 60-80% de casos esporádicos. La ingestión de productos como el huevo crudo, la carne del pollo mal cocida y ensaladas envasadas, son identificadas como las principales fuentes de transmisión de enfermedad al humano, (Benenson, 1997). Guardar los alimentos de manera incorrecta aumenta el riesgo.

Las bacterias se multiplican en los intestinos, se transmiten por deposiciones infectadas y ocurren principalmente en áreas donde la higiene y las medidas sanitarias son deficientes. A menudo, la infección es causada por alimentos o agua contaminada, o por no lavarse las manos. Con frecuencia, la infección pasa inadvertida en los adultos saludables.


¿Qué se puede hacer?



La presencia de Salmonella se puede diagnosticar con análisis de muestras de deposiciones para identificar las bacterias y normalmente recibir tratamiento antibiótico. Las bacterias suelen persistir de 2 a 3 días después de comenzado el tratamiento y la mayoría de las personas saludables se recupera totalmente en unos pocos días una vez terminado éste.

Algunas personas que no reciben tratamiento pueden convertirse en portadores de la bacteria toda la vida y transmitir la enfermedad a otras, aunque parezcan estar sanas. La buena higiene al manipular y almacenar los alimentos, la buena cocción de los huevos y las carnes, y el consumo de agua potable o hervida de ser necesario en las áreas donde no se disponga de servicio de acueducto, reducen el riesgo de salmonelosis y son la mejor protección contra esta infección.



Por: Viviana Otero - Directora Laboratorio Pronavicola S.A.