El hígado de las aves cumple un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio metabólico y homeostático del organismo. Es considerado la principal fábrica bioquímica, ya que participa en procesos esenciales de síntesis, metabolismo, excreción y desintoxicación. Este órgano interviene directamente en la digestión, producción, almacenamiento y liberación de lípidos, carbohidratos y proteínas, lo que lo convierte en un elemento clave para el desarrollo y el rendimiento productivo.
Además, el hígado produce proteínas esenciales para la sangre, enzimas, hormonas, factores de coagulación y componentes del sistema inmunitario. Por esta razón, actúa tanto como glándula endocrina como exocrina, influyendo en múltiples funciones vitales del organismo.
Función del hígado en el rendimiento productivo
En las aves, el hígado es la glándula de mayor tamaño en relación con el peso corporal. Su correcto funcionamiento es indispensable para garantizar una adecuada ingesta de alimento, una digestión eficiente y un buen desempeño productivo.
Cuando las funciones hepáticas son subóptimas, se observan reducciones en el consumo de alimento, menor eficiencia digestiva, baja tasa de crecimiento y disminución en la producción de huevos. Por lo tanto, mantener la salud hepática es un requisito esencial para el bienestar animal y la rentabilidad de la producción avícola.
Funciones metabólicas del hígado
Una de las funciones más relevantes del hígado es la síntesis de macromoléculas. En este proceso, la producción de ácidos biliares desempeña un papel clave en la digestión de grasas y en el metabolismo de los nutrientes.
Entre las principales funciones metabólicas se encuentran:
Metabolismo de lípidos
- Lipogénesis y formación de lipoproteínas.
- Síntesis y secreción de ácidos biliares.
Metabolismo de carbohidratos
- Síntesis y almacenamiento de glucógeno.
- Producción de glucosa a partir de aminoácidos y subproductos grasos.
Metabolismo de proteínas
- Producción de proteínas plasmáticas.
- Síntesis de factores de coagulación y enzimas.
Metabolismo de vitaminas y minerales
El hígado almacena vitaminas liposolubles como A, D, E y K, así como minerales esenciales como hierro, zinc, cobre, potasio y fósforo, contribuyendo al equilibrio nutricional del ave.
Desintoxicación y eliminación de desechos
Este órgano es responsable de metabolizar sustancias tóxicas provenientes de los alimentos y del propio metabolismo. Entre ellas se incluyen amoníaco, pigmentos biliares, pesticidas, metales pesados, antibióticos, fármacos y antinutrientes, lo que resalta su papel protector frente a agentes dañinos.
Problemas hepáticos en aves de corral
En las aves, los ácidos grasos se transportan en forma de portomicrones, los cuales ingresan directamente al sistema sanguíneo portal y atraviesan el hígado antes de distribuirse en el organismo. Esta característica favorece la acumulación de grasa en el hígado y lo expone a toxinas y agentes infecciosos.
Como consecuencia, pueden desarrollarse diversas patologías, entre ellas:
- Hepatosis.
- Necrosis hepática.
- Hígado graso.
- Hepatitis.
- Colangitis.
Estas alteraciones afectan de manera directa la productividad, la respuesta inmunológica y la supervivencia de las parvadas.
Uno de los trastornos más relevantes es el síndrome hemorrágico de hígado graso (FLHS). En pollos de engorde, esta condición se asocia con menor consumo de alimento, baja ganancia de peso y respuesta deficiente a la vacunación. En gallinas ponedoras, puede provocar disminuciones importantes en la producción de huevos, sobrepeso, aumento en la conversión alimenticia y mortalidades que alcanzan hasta el 20%.
Factores que favorecen la acumulación de grasa hepática
Diversos factores influyen en el desarrollo de alteraciones hepáticas, entre los que destacan:
- Alto metabolismo.
- Estrés térmico.
- Contaminación por micotoxinas.
- Enfermedades infecciosas.
- Dietas con exceso de fuentes energéticas.
Estos elementos, de manera individual o combinada, incrementan el riesgo de acumulación grasa y deterioro funcional del hígado.
Estrategias para optimizar la salud hepática
La función hepática puede mejorarse mediante un manejo integral que incluya:
- Balance nutricional adecuado.
- Uso de enzimas exógenas.
- Inclusión de fibra dietética.
- Reducción del estrés térmico.
- Implementación de buenas prácticas de manejo.
- Uso de aditivos funcionales.
Estas estrategias permiten fortalecer el metabolismo, reducir el impacto de toxinas y mejorar la eficiencia productiva.
Fitobióticos como hepatoprotectores naturales
Los fitobióticos son compuestos bioactivos derivados de plantas que se incorporan en las dietas para mejorar la digestibilidad, la absorción de nutrientes y la salud intestinal. Además, presentan propiedades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras.
Diversos estudios han demostrado que estos compuestos pueden actuar como promotores del crecimiento y como aliados en la protección hepática.
Un hepatoprotector es cualquier sustancia capaz de preservar y mejorar la función del hígado mediante los siguientes mecanismos:
- Acción lipotrópica para reducir la acumulación de grasa.
- Estimulación de la secreción biliar para mejorar la digestión de lípidos.
- Regeneración celular.
- Actividad antioxidante.
- Efecto desintoxicante.
El uso de fitobióticos con propiedades hepatoprotectoras representa una alternativa natural y sostenible para fortalecer la salud hepática y prevenir trastornos metabólicos.
El hígado es un órgano clave para el metabolismo, la desintoxicación y la productividad de las aves. Sus alteraciones, muchas veces subdiagnosticadas, tienen un impacto directo en el desempeño productivo y la rentabilidad de las granjas.
La prevención y el manejo adecuado de las enfermedades hepáticas requieren un enfoque integral basado en nutrición balanceada, control ambiental, reducción del estrés y uso de aditivos funcionales como los fitobióticos. De esta manera, es posible optimizar la salud hepática, mejorar el bienestar animal y garantizar una producción avícola eficiente y sostenible.

