La escasez de insumos, el déficit energético y las fallas estructurales en la producción avícola han llevado a Cuba a depender de las importaciones de huevos desde República Dominicana, configurando una relación económica esencial pero vulnerable para ambos países.
Mercados
República Dominicana se ha convertido en uno de los principales proveedores de huevos para Cuba, exportando aproximadamente 65 millones de unidades cada mes. Esta relación comercial se fortaleció tras el cierre del mercado haitiano en 2023, una medida que obligó a los productores dominicanos a buscar nuevos destinos para su producción.
En ese contexto, Cuba emergió como un cliente esencial, aportando estabilidad y rentabilidad a un sector que había atravesado momentos de gran incertidumbre.
Un llamado a proteger el comercio con cuba
Durante la jornada técnica “Protejamos Nuestra Avicultura”, celebrada en Santiago de los Caballeros, el empresario Fabio Baba advirtió sobre la fragilidad del momento actual. “Si esa puerta se cierra, perderíamos uno de los pilares que sostiene la estabilidad actual de la industria”, expresó, destacando la importancia de mantener las exportaciones hacia Cuba.
De Haití a cuba: un cambio estratégico
Antes del conflicto diplomático con Haití, este país era el principal destino de los huevos dominicanos. Sin embargo, el cierre de esa frontera en 2023 obligó a reorientar la producción hacia nuevos mercados, entre ellos Cuba.
La crisis interna de la avicultura cubana
Mientras la República Dominicana celebra su expansión, Cuba atraviesa una crisis profunda en la producción de huevos. Según las autoridades del Ministerio de la Agricultura, la caída se debe a la falta de insumos, el déficit de combustible y las adversas condiciones climáticas.
A ello se suma el impacto negativo del llamado “ordenamiento económico”, implementado en 2021, que desorganizó la estructura productiva del país y generó escasez en múltiples rubros.
Un modelo de producción cuestionado
Ante la crisis, el gobierno cubano implementó desde finales de 2024 un sistema de “producción cooperada”. Bajo este modelo, los suministradores de alimentos balanceados —que incluyen micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), así como entidades de capital extranjero— reciben el 70% de los huevos producidos, mientras que la infraestructura avícola estatal retiene el 30%.
Producción mínima y precios desorbitados
Las consecuencias para el consumidor cubano han sido devastadoras. En provincias como Pinar del Río, la producción de huevos apenas alcanza un 24% de los niveles registrados en 2019.
El propio ministro de Agricultura, Ydael Pérez Brito, reconoció en octubre de 2024 que, de una capacidad histórica de entre cuatro y cinco millones de huevos diarios, solo se están produciendo alrededor de 1,2 millones, cuando se logra alimentar a las aves.

