Profesionalizar y ser eficientes, una estrategia para las empresas avícolas.

El médico veterinario Ronald Trenchi, referente del sector avícola, compartió recientemente su visión sobre la evolución de las empresas dedicadas a la producción de huevos, especialmente aquellas que comenzaron como emprendimientos familiares. Su análisis surge a raíz de los cambios que vive la industria a nivel regional y global, donde muchas compañías han debido adaptarse, crecer o integrarse a grupos de mayor escala.

Según Trenchi, gran parte de las empresas avícolas iniciaron con pequeños lotes de aves y una administración centrada en la familia. Con el crecimiento del mercado y la incorporación de nuevas tecnologías, estos modelos han debido transformarse para mantener su competitividad. En congresos internacionales del sector —como el de la Unión Nacional de Avicultores de México— se ha discutido cómo estos emprendimientos, con el paso del tiempo, llegan a un punto donde la profesionalización se vuelve indispensable.

El especialista señala que, al superar cierto volumen productivo, la gestión requiere estructuras más formales, incorporación de profesionales y procesos eficientes que permitan enfrentar los nuevos hábitos de consumo, la venta en grandes superficies y la creciente necesidad de tecnificación. De lo contrario, estas empresas pueden optar por integrarse a compañías de mayor tamaño que cuenten con capacidad operativa, financiera y comercial más amplia.

Trenchi destaca que esta tendencia no es aislada: responde a un movimiento regional y global donde la avicultura se expande, se tecnifica y atrae inversiones. En su análisis, menciona que, al superar aproximadamente las 200.000 aves, las empresas dejan de funcionar como un núcleo familiar y pasan a requerir modelos organizacionales más robustos. Este tipo de transformación afirma, contribuye a la sostenibilidad, la eficiencia y la capacidad de respuesta ante la dinámica del mercado.

El experto también subraya que la profesionalización no implica perder la esencia familiar, sino encontrar un equilibrio que permita ordenar roles, evitar conflictos internos y asegurar continuidad generacional. Señala que los emprendimientos deben preparar estructuras claras, con funciones definidas y decisiones basadas en criterios técnicos, evitando que los vínculos afectivos influyan en el rendimiento empresarial.

En conclusión, el crecimiento del sector avícola y la demanda de productos requieren que las empresas adapten sus modelos de gestión, fortalezcan sus procesos y evalúen sus oportunidades futuras. Estas reflexiones aportan una mirada estratégica sobre los desafíos y oportunidades de las empresas avícolas en un mercado que evoluciona rápidamente.

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