La Reserva Natural La Planada se consolida como uno de los principales santuarios de biodiversidad del país, ubicada en el corredor biológico Chocó-Darién. En sus más de 3200 hectáreas de bosque de niebla se han registrado más de 2100 especies de flora y fauna, incluyendo una de las mayores concentraciones de plantas epífitas en Colombia.
Desde 2010, la reserva es administrada por el pueblo indígena Awá, específicamente por el resguardo Pialapí Pueblo Viejo, bajo una visión territorial y espiritual que concibe este espacio como un tangán, es decir, un lugar sagrado destinado a la protección de la vida. En este territorio no se permite la caza ni la colecta científica que implique el sacrificio de animales, estableciendo un modelo de conservación basado en principios éticos y culturales.
Conocimiento ancestral y ciencia: un modelo integrado
El manejo de La Planada se fundamenta en la articulación entre el conocimiento ancestral del pueblo Awá y la investigación científica. Este proceso se fortaleció a partir del trabajo conjunto con la Universidad de Nariño y el Instituto Humboldt, generando un intercambio de saberes que ha permitido avanzar en el monitoreo y la comprensión de la biodiversidad del territorio.
Como resultado, en 2021 surgió el grupo de investigadores awá, conformado por 18 personas de diferentes edades, quienes han sido capacitados para liderar procesos de investigación, educación ambiental y turismo científico. Este grupo trabaja en cinco líneas principales: aves, mariposas, plantas útiles, plantas epífitas y herpetofauna.
El proceso formativo ha sido bidireccional, combinando herramientas técnicas como el monitoreo biológico con el conocimiento tradicional sobre el territorio, sus especies y sus dinámicas ecológicas.
Alta biodiversidad y valor ecológico
La ubicación estratégica de la reserva favorece el intercambio de especies entre Norte y Suramérica, lo que explica su extraordinaria riqueza biológica. Registros del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia indican la presencia de más de 2140 especies, lo que representa un porcentaje significativo de la biodiversidad del departamento de Nariño y del país.
Entre los principales grupos registrados se destacan:
- Más de 400 especies de aves, incluyendo el terlaque de Nariño.
- 324 especies de mariposas diurnas.
- 57 anfibios y 25 reptiles.
- Al menos 24 especies de mamíferos, como el Oso de anteojos y el Puma.
En cuanto a flora, se han identificado más de 1000 especies de plantas, incluyendo más de 300 variedades de orquídeas, lo que llevó a que este ecosistema fuera descrito como un “imperio de epífitas”.
Además, la reserva alberga especies endémicas y en riesgo, como la Rana venenosa de La Planada, lo que resalta su importancia para la conservación.
Conservación, cultura y uso sostenible
La Planada no solo protege la biodiversidad, sino también el conocimiento cultural asociado a ella. A través de procesos participativos, se han identificado especies clave por su valor ecológico, cultural y espiritual para el pueblo Awá.
Sin embargo, estudios han evidenciado que varias de estas especies han disminuido o desaparecido en otras zonas debido a la deforestación. En este contexto, la reserva actúa como un refugio estratégico, conservando especies que ya no se encuentran en otros territorios.
El enfoque de conservación se basa en el principio de respeto por la vida en todas sus formas, lo que ha transformado incluso las prácticas científicas tradicionales al priorizar métodos no invasivos.
Turismo científico comunitario
Uno de los pilares del modelo de La Planada es el desarrollo del turismo científico comunitario, que permite generar ingresos sostenibles mientras se promueve la investigación y la educación ambiental.
A través de senderos interpretativos y recorridos guiados por investigadores awá, los visitantes pueden conocer la biodiversidad del territorio y su significado cultural. Este enfoque ha permitido fortalecer capacidades locales y crear oportunidades económicas para la comunidad.
Además, la reserva ha logrado articular alianzas con universidades, organizaciones y operadores turísticos, consolidando un modelo que combina conservación, conocimiento y desarrollo local.
Un modelo replicable de conservación
El impacto de La Planada trasciende su territorio. Su modelo ha comenzado a ser replicado por otros resguardos indígenas, que han iniciado procesos de conservación y monitoreo basados en la experiencia Awá.
Asimismo, los investigadores awá participan en intercambios de conocimiento con otras comunidades, fortaleciendo redes de conservación a nivel regional.
La reserva también avanza en procesos educativos con niños y jóvenes, buscando garantizar la transmisión del conocimiento y el cuidado del territorio a las nuevas generaciones.

