El éxito en la producción de huevo no comienza cuando la gallina inicia la postura, sino desde sus primeros días de vida. Cada etapa del ciclo productivo influye directamente en la productividad, la calidad del huevo y la rentabilidad de la granja.
1. Fase de levante (0 a 18 semanas): construyendo las bases
Durante esta etapa se desarrollan los sistemas digestivo, óseo e inmunológico de la futura ponedora.
Objetivos principales:
- Alcanzar el peso corporal ideal.
- Lograr una alta uniformidad del lote.
- Garantizar un adecuado desarrollo intestinal y óseo.
Factores clave:
- Nutrición balanceada.
- Acceso temprano a alimento y agua.
- Programas sanitarios adecuados.
- Correcto manejo ambiental.
Herramientas nutricionales:
- Probióticos.
- Nucleótidos.
- Ácido butírico protegido (tributirina).
Estas estrategias favorecen el desarrollo de las vellosidades intestinales y mejoran la absorción de nutrientes.
Riesgos:
- Estrés.
- Exceso de vacunaciones.
- Despique inadecuado.
- Retrasos en el acceso al alimento.
La semana 12 representa un punto crítico para evaluar si el lote se encuentra dentro de los parámetros esperados de crecimiento.
2. Inicio de postura (18 a 24 semanas): adaptación y transición
Es una etapa de profundos cambios fisiológicos donde la gallina comienza a prepararse para la producción de huevos.
Características:
- Incremento de las necesidades energéticas.
- Mayor demanda de calcio.
- Estrés fisiológico elevado.
Objetivos:
- Minimizar la mortalidad.
- Lograr un inicio uniforme de la postura.
- Mantener la salud e inmunidad del lote.
Aspectos fundamentales:
- Transición gradual de alimentos.
- Estricto control de bioseguridad.
- Adecuada adaptación al galpón de producción.
- Manejo correcto de la densidad de alojamiento.
3. Pico de producción (24 a 40 semanas): máxima expresión genética
Es la etapa de mayor productividad y rentabilidad.
Objetivos:
- Alcanzar altos porcentajes de postura.
- Mantener la persistencia productiva.
- Garantizar excelente calidad del huevo.
Factores nutricionales clave:
- Energía adecuada.
- Proteína de calidad.
- Aminoácidos esenciales.
- Calcio suficiente.
Indicadores a monitorear:
- Peso corporal.
- Consumo de alimento.
- Peso del huevo.
- Producción diaria.
El peso del huevo es uno de los indicadores más importantes porque impacta directamente los ingresos de la granja.
4. Post pico (40 a 64 semanas): mantener la eficiencia
Después del pico productivo comienzan cambios fisiológicos que afectan el rendimiento.
Principales desafíos:
- Disminución de la calidad de la cáscara.
- Mayor tendencia al sobrepeso.
- Riesgo de hígado graso.
Estrategias recomendadas:
- Ajustar el nivel energético de la dieta.
- Mantener adecuados aportes de calcio.
- Utilizar calcio en partículas gruesas.
- Incorporar vitamina D activa (1,25-dihidroxicolecalciferol).
Salud hepática:
Se recomienda apoyar la función del hígado mediante:
- Colina.
- Hepatoprotectores de origen natural.
- Extractos poliherbales.
5. Fase final (64 a 80 semanas): eficiencia hasta el final
En esta etapa el objetivo deja de ser maximizar la producción y pasa a ser optimizar la rentabilidad del lote.
Prioridades:
- Mantener la calidad de la cáscara.
- Reducir la mortalidad.
- Evitar el exceso de peso.
- Prolongar la vida productiva de las aves.
Claves de manejo:
- Ajustes nutricionales precisos.
- Control ambiental eficiente.
- Seguimiento constante de indicadores productivos.

