Durante marzo de 2026, el mercado global de alimentos mostró una tendencia de recuperación moderada, con un incremento del 2,4% en el índice de precios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, acumulando así dos meses consecutivos al alza. Este comportamiento responde a una combinación de factores estructurales, como el encarecimiento de la energía, tensiones geopolíticas y ajustes en la oferta y demanda de productos agrícolas. Aunque los precios se ubican ligeramente por encima de los niveles del año anterior, aún permanecen por debajo del pico alcanzado en 2022.
Dentro de este contexto, el mercado de la carne ha ganado relevancia como uno de los principales impulsores de la tendencia alcista. El aumento interanual del 8% refleja una presión creciente en las proteínas animales, especialmente en carne de cerdo y bovina, donde la recuperación de la demanda y las limitaciones en la oferta han sostenido los precios al alza. En contraste, la carne aviar presenta un comportamiento diferencial: aunque registró una leve caída mensual, mantiene una estabilidad notable en el tiempo, lo que evidencia un mejor equilibrio entre oferta y demanda y una mayor capacidad de respuesta productiva frente a cambios del mercado.
En paralelo, los cereales mostraron incrementos moderados, influenciados principalmente por el alza en el precio del trigo debido a factores climáticos y costos de producción, mientras que el maíz se mantuvo relativamente estable gracias a una oferta global suficiente. Por su parte, el arroz fue el único producto relevante con tendencia a la baja, afectado por mayor disponibilidad y menor dinamismo en la demanda internacional.
Finalmente, los aceites vegetales destacaron por registrar los mayores incrementos del periodo, impulsados por el encarecimiento generalizado de sus principales materias primas, particularmente el aceite de palma.
En conjunto, el escenario refleja un mercado alimentario global con presiones inflacionarias heterogéneas, donde la proteína aviar sobresale por su estabilidad relativa, consolidándose como una alternativa competitiva en un entorno de alta volatilidad.

