La industria avícola enfrenta múltiples desafíos durante la crianza, siendo el estrés calórico uno de los factores críticos con mayor impacto sobre la salud, el bienestar y la productividad de las aves. El incremento de la temperatura ambiental y la humedad limita la capacidad de las aves para regular su temperatura corporal, lo que obliga a los productores a implementar estrategias de manejo efectivas para mitigar sus efectos sobre la parvada.
El estrés por calor se produce cuando las condiciones ambientales superan los mecanismos fisiológicos de termorregulación. Esta situación activa el eje simpático-adrenomedular y el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal, generando la liberación de catecolaminas y glucocorticoides. Como respuesta, las aves incrementan la frecuencia respiratoria mediante el jadeo, lo que provoca una eliminación excesiva de CO₂ y una alcalosis respiratoria inicial. Para compensarla, el organismo elimina bicarbonato a través de las heces, arrastrando electrolitos y generando deshidratación, aumento de la humedad de la cama, proliferación bacteriana y mayores niveles de amoníaco.
Estrategias de mitigación
El control del estrés calórico requiere un enfoque integral que combine manejo, nutrición, sanidad e infraestructura. Entre las medidas más utilizadas se encuentran la mejora de la ventilación, el ajuste de la dieta mediante el uso de aminoácidos sintéticos y grasas, la restricción del alimento durante las horas de mayor calor y la optimización de las instalaciones, incluyendo el manejo adecuado del agua de bebida.
No obstante, estas acciones en muchos casos no son suficientes, por lo que es necesario incorporar estrategias nutricionales específicas. La suplementación con betaína en el agua de bebida ha demostrado ser una herramienta altamente eficaz, especialmente durante periodos de calor intenso, cuando el consumo de alimento disminuye. La betaína, un compuesto natural obtenido de plantas como la betarraga, actúa como un osmolito intracelular, ayudando a mantener el equilibrio hídrico, compensar la pérdida de electrolitos y reducir el daño celular asociado a la deshidratación. Además, este mecanismo requiere menos energía que los sistemas clásicos de transporte iónico, permitiendo que el ave destine más energía a funciones productivas. Su efecto osmorregulador también protege la integridad intestinal, resultando beneficioso en situaciones de enteritis y coccidiosis.
La vitamina C complementa esta estrategia al reducir los niveles de corticosteroides circulantes, atenuando la respuesta al estrés, mejorando la función inmune y el rendimiento productivo. Adicionalmente, contribuye a disminuir el gasto energético asociado a la hiperventilación, uno de los principales mecanismos de pérdida de agua durante el estrés calórico.
Betamint: solución integral en agua de bebida
Betamint es una solución oral mentolada de fácil solubilidad, formulada con betaína, vitamina C y electrolitos, diseñada para aliviar los efectos del estrés por calor en aves. Su uso contribuye a reducir la mortalidad, minimizar las pérdidas productivas y mejorar el bienestar animal. El mentol, al estimular los receptores de frío, incrementa la palatabilidad del agua y genera una sensación de frescura que favorece el consumo hídrico.
La dosis recomendada es de 1 a 2 L por 1.000 L de agua, administrándose una hora antes del pico de calor durante 3 a 5 días, o 2 a 3 días previos al sacrificio, con el fin de evitar pérdidas de peso asociadas a la deshidratación.

