El presidente de la Asociación Nacional de Avicultores, ANA, Omar Castro, manifestó que el sector avícola boliviano mantiene altas expectativas frente al nuevo gobierno, al que pidió atender con urgencia los problemas estructurales que afectan la producción nacional. Entre ellos, destacó la escasez de carburantes, la falta de dólares y la ausencia de políticas de apoyo a la biotecnología.
COMPROMISO CON LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA
El representante de la ANA recordó que el sector avícola presentó propuestas concretas para mejorar la productividad y la competitividad del rubro. Estas iniciativas abordan temas como el uso de biotecnología, el acceso a tierras productivas, la seguridad jurídica y el desarrollo agropecuario integral.
De acuerdo con Castro, la avicultura nacional tiene el potencial de garantizar el abastecimiento de alimentos en todo el país, siempre que existan políticas claras y sostenibles.
MESAS TÉCNICAS CON RESULTADOS
Una de las principales demandas del gremio es la creación de mesas técnicas efectivas entre el gobierno y los sectores productivos. Castro subrayó que, durante las últimas dos décadas, muchos espacios de diálogo fueron simbólicos y no generaron resultados concretos.
CRISIS AGRAVADA POR LA FALTA DE COMBUSTIBLE Y DIVISAS
Castro describió la difícil situación que atraviesa el sector avícola debido a la escasez de diésel, la falta de dólares y el aumento de los precios de los insumos agrícolas. Todos estos factores han elevado de manera drástica los costos de producción.
COSTO CRECIENTE DEL MAÍZ Y SOJA
El presidente de la ANA señaló que el precio del maíz se duplicó en el último año, pasando de 65 a 140 bolivianos por quintal. De manera similar, la torta de soja, uno de los principales insumos para la alimentación de las aves, aumentó de 380 a 515 dólares por tonelada.
Estos incrementos, afirmó, se deben a la falta de apertura hacia la biotecnología y a la ineficiencia del mercado interno.
EFECTOS DIRECTOS EN PRECIOS Y ABASTECIMIENTO
Como resultado de la crisis de suministros, no solo los productores se ven afectados, sino también los consumidores finales. El transporte de granos, alimentos balanceados y productos avícolas se ha vuelto más caro y complicado, generando escasez y manteniendo los precios elevados en los mercados.

